"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

sábado, 27 de febrero de 2010

MITOLOGIA -VULCANO, EL HIJO DE LA SOLEDAD-

MITOLOGIA 
Vulcano, el hijo de la soledad


Las heridas que las constantes escapadas de Zeus (Júpiter) abrían en el celoso corazón de Hera (Juno) solo podían aliviarse con duras venganzas.
Sola en su palacio, la reina del Olimpo tramaba planes para castigar las continuas infidelidades de su divino esposo.
Luego de largas cavilaciones, se decidió. Era preciso denunciar a los dioses el abandono en que virtualmente la dejara Zeus. Y, para ello, nada mejor que engendrar un hijo sin que el marido participase de la concepción. Tendría que ser una criatura bellísima como la madre y haría vibrar de emoción y felicidad la morada de los dioses.
Pacientemente, Hera esperó que naciese el hijo de la soledad. Tan pronto como lo dio a luz lo examinó con ansiedad y sintió dentro del pecho la más profunda decepción: el pequeño Hefesto (Vulcano) era feo y deforme. No le alegraba el corazón, pues jamás la hermosa diosa tendría el coraje de presentar ante los ojos de sus pares tan horrenda criatura, pero podría servirle como instrumento de venganza.
Avergonzada, tomó al niño con ambas manos y, desde lo alto del Olimpo, lo arrojo al mar.
Desde el fondo del océano, la nereida Tetis y su amiga Eurinome, vieron cuando el pequeño cuerpo se sumergía. Corrieron a recogerlo y, con profundo cariño, lo recibieron en sus brazos. Después lo llevaron a una caverna escondida, donde cuidaron del niño feo como si fuesen realmente sus madres.
Durante nueve años vivió Hefesto en tan cariñosa compañía, pero ya crecido, partió para seguir su destino de dios feo y solitario, habilidoso artesano de los metales, señor del fuego y de la fragua.

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